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Paso firme hacia la autonomía

Asociaciones como Tamarit, Adipsi, Aspanias o Integra-T trabajan para integrar social y laboralmente a personas con discapacidad

Día tras día son muchas las asociaciones que con mucho esfuerzo y poco dinero intentan mejorar la calidad de vida de las personas. En un clima económico muy desfavorable estos colectivos sacan fuerzas de las flaquezas y con una entereza digna de elogio empujan hacia arriba proyectos destinados al beneficio de los colectivos más desfavorecidos. En Elche un reducido de asociaciones centradas en personas con discapacidad intelectual luchan porque sus integrantes puedan conseguir una completa autonomía y el hecho de poder valerse por sí mismos no sea un sueño, sino una realidad latente. Estos chicos emprenden una lucha particular para derribar las barreras que se encuentran a la hora de conseguir una plena inserción social y laboral.
En la localidad ilicitana asociaciones como Aspanias, Adipsi, Tamarit o Integra-T brindan su apoyo para que personas con cierta discapacidad intelectual puedan labrarse un futuro mejor y, de esta manera, puedan coger el camino de la independencia. Todas estas agrupaciones tienen un síntoma en común y es que los alumnos que reciben se han encontrado con una serie de dificultades a lo largo de su vida. La más común es que una vez finalizados los estudios obligatorios en los centros especializados no tienen la oportunidad de progresar en ellos porque no están preparados o dado que los familiares no tienen los recursos suficientes para que así sea. Ante esta situación, estas personas quedan varados en una especie de bucle en la que ni estudian ni trabajan, por lo que se convierten en ‘ninis‘ a la fuerza. “En el transcurso de su vida estas personas no han tenido ningún empleo y sí están capacitados para ello, lo que ocurre es que las empresas los rechazan por su discapacidad o por el miedo a las reacciones que puedan tener, lo que considero un prejuicio”, asevera Ramón de la Rasilla, presidente de la Asociación de Discapacitados Límites y Ligeros (Adipsi).
El objetivo de todas estas agrupaciones es doble. Por un lado, estas personas con discapacidad intelectual ansían una integración laboral que les permita una completa autonomía de forma que puedan valerse por sí mismos y romper esos lazos de dependencia hacia sus familiares, mientras que la otra meta es la inserción social de las personas, es decir, que no sean tratados de forma distinta al resto. El psicólogo Pablo Robedillo explica que para que la gente con este tipo de discapacidad pueda integrarse en el mercado laboral, ya sea parcial o total, se deben conjugar dos factores importantes: en primer lugar se debe realizar un “buen trabajo desde los servicios sociosanitarios de evaluación de la discapacidad” y, a partir de ahí, realizar un plan a seguir de rehabilitación, de creación de nuevas aptitudes en la persona que le capaciten para desarrollar una actividad cualquiera”. Este especialista considera que sin este punto, en el que los psicólogos juegan un papel crucial, la integración laboral no llegará a producirse. “También se debe realizar un trabajo a distintos niveles de concienciación social, ya que la empresa, la administración, así como los diversos estamentos de la sociedad deben tener claro cual es la posición de una persona que sufre discapacidad intelectual y cual es su papel en ella. Sin una concienciación, sin un trabajo de incorporación, de preparar a las empresas, de buscar puntos en los que la persona pueda desarrollarse laboral y socialmente dentro de las compañías cualquier tipo de intento de integración será fallido”, asegura Robledillo.

Miembros de la asociación Tamarit trabajando en el vivero | PSP

Miembros de la asociación Tamarit trabajando en el vivero | PSP

En este empeño por hacer un futuro mejor para las personas con discapacidad nació hace ya 13 años la Asociación Tamarit para casos límite y ligeros con el objetivo de conseguir la autonomía para ellos. Este colectivo trabaja a diario en el Hort del Gat en un vivero que tienen acondicionado y en donde desarrollan habilidades de jardinería y artesanía para prepararlos para un futuro trabajo. Trinidad Fernández es la educadora social de esta agrupación ilicitana y comenta que en Tamarit se trabaja a varios niveles como la formación, habilidades sociales, laborales y la de sensibilización con la otra parte, la de las empresas y resto de la sociedad. “Ellos tienen mucha capacidad para hacer cualquier tipo de trabajo. Hay que educar a nivel social para que el resto de la sociedad entienda que estas personas tienen las mismas capacidades. La teoría la hacemos en el aula y luego vamos al vivero a practicarla. Todos los integrantes de la asociación se están formando en jardinería y viverismo. En el día a día reforzamos las habilidades aprendidas”, sostiene Trinidad Fernández, que añade que ahora que los chicos de la asociación Tamarit están “preparados y formados” están en plena tarea de sensibilización del resto de la sociedad. La educadora social cree firmemente que en estos momentos la sociedad “no está preparada y no entiende que estos chicos están formados y necesitan un trabajo para mantener la motivación diaria porque están preparados y mentalizados para la inserción laboral pero no encuentran esa oportunidad de empleo, por lo que es muy difícil mantener alta la confianza”.
Dentro de la función de sensibilización de la sociedad que persiguen asociaciones como Tamarit o Adipsi se pretende erradicar con el miedo provocado por el desconocimiento que algunos empresarios albergan, por lo que se les cierra las puertas, así como terminar con la discriminación a la que muchas veces han sido sometidos desde niños. El presidente de Adipsi, Ramón de la Rasilla, considera que estas personas han tenido “muchísimos problemas desde pequeños”, ya que los niños “son como son y se meten mucho con ellos, y ahora que son un mayores lo sufren menos, pero todavía hay algún cafre que les castiga”, lo que es “inaceptable”. En este sentido, de la Rasilla dice que en muchas ocasiones el empresario “no sabe como llevar a personas con cierto tipo de discapacidad intelectual y tienen miedo a una posible reacción negativa”, lo que considera un impedimento porque a estos chicos “si los sabes llevar hacen un trabajo espectacular”. Por su parte, el psicólogo de la agrupación Tamarit, Miguel Ángel Agulló, afirma que todavía perdura la creencia de que más que una discapacidad es una minusvalía y este desconocimiento implica el “creer que contratar a personas con discapacidad es un para hacerles un favor, cuando no es así porque pueden hacer el mismo trabajo. Hay que cambiar la idea de minusvalía por discapacidad. Tienen que estar en el mismo nivel que el resto”. Además, el especialista Pablo Robledillo asegura que otro impedimento que este colectivo se encuentra a la hora de encontrar trabajo es que el ritmo de las empresas suele ser “muy elevado” lo que provoca momentos de tensión y estas situaciones para una persona con discapacidad intelectual puede “superar su capacidad de respuesta” por lo que es algo que el empresario y el resto de compañeros deben tener en cuenta para una óptima inserción laboral.
La conciencia social es otro de los detrimentos que se topan con el progreso de estas asociaciones. La educadora social Trinidad Fernández explica que el objetivo de las empresas en estos tiempos complicado es la rentabilidad y en época de crisis como ahora lo primero que se sacrifica la parte social cuando es en estos momentos cuando más apoyo debería tener. “Siguen habiendo prejuicios lo que dificulta su integración. El objetivo no es que trabajen toda la vida en el vivero o el proyecto de las cestas de mimbre que tenemos, queremos que estén como un trabajador más en una empresa ajena a la asociación”, asegura Fernández. Miguel Ángel Agulló, también de Tamarit, señala que cuando estas personas tienen una oportunidad de empleo “se les abre una puerta para conocer nuevas personas, adquirir nuevas habilidades y para tener un dinero y poder acceder a un ocio más variado”. El hecho de tener un empleo es uno de los factores más importantes en el futuro de las personas con discapacidad porque cargan con una responsabilidad, realizan una labor igual que el resto de la sociedad y con todo ello manejan su discapacidad. El teniente de alcalde y edil de Acción Social del Ayuntamiento de Elche, Antonio Luis Martínez Pujalte, confía en que estas personas consigan el objetivo y se inserten en el mundo laboral, aunque es consciente de que “cuesta” pero es algo que deben “lograr y esperar que su ejemplo sea imitado” y pone en valor al actor Pablo Pineda, que con síndrome de down ha conseguido triunfar en la vida.

El edil de Acción Social, Martínez Pujalte, junto a los mimbros de la asociación Adipsi | ADP

El edil de Acción Social, Martínez Pujalte, junto a los mimbros de la asociación Adipsi | ADP

Evitar sobreprotección

Uno de los factores que intentan evitar con el trabajo diario en las asociaciones ilicitanas que tratan con personas con discapacidad intelectual es la sobreprotección a la que el entorno familiar somete a estos chicos. El psicólogo Pablo Robledillo argumenta que al igual que una madre protege a su hijo recién nacido, los padres de una persona que sufre discapacidad tienen a sobreprotegerlo de todo lo malo que sucede a su alrededor, aunque por desgracia este instinto de protección a menudo es un freno para el desarrollo de la persona impidiendo en muchos casos la integración laboral de la persona por miedo a que una decepción o una mala integración sea perjudicial para el hijo o hija. Considera, que este es un tema importante a abordar el trabajo con los familiares para concienciar que el desarrollo de sus familiares está unido a la toma de riesgos que pueda acarrear un trabajo. En esta línea, el edil de Acción Social, Martínez Pujalte, señala que se debe evitar sobreproteger a las personas con discapacidad porque se debe potenciar la “autonomía” de estas personas. “Las asociaciones que trabajan con estos chicos provocan que estos desarrollen actitudes laborales y sociales y, a su vez, hace que los padres ganen tiempo para ellos mismos, ya que no están todo el día con ellos. Además, salen de su entorno familiar y se relacionan con otras personas”, defiende el teniente de alcalde, que afirma que las personas no tienen que ponerse más limite que el que se ponen en sueños.

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