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“Elche cuenta con más de una treintena de directores que ruedan cortometrajes”

Jaume Quiles | Presidente de la Asociación Mala Barraca

El responsable de la agrupación de cine argumenta que pese a la crisis existen “muchas maneras de conseguir financiación”

Mala Barraca es la única asociación dedicada al cine en Elche. Se trata de un colectivo de amigos amantes del cine que mediante la expresión artística pretende llegar a la sociedad ilicitana. Son múltiples los proyectos que ha llevado a cabo hasta la fecha, pero sus ganas por realizar filmaciones no decae pese a la distancia entre sus miembros y a la crisis económico. Jaume Quiles, su presidente, considera que en Elche sí hay una fuerte cultura cinéfila, ya que cuenta con más de una treintena de directores de cortometrajes.

El presidente de la asociación Mala Barraca Elche durante el rodaje de un cortometraje | JQ

El presidente de la asociación Mala Barraca Elche durante el rodaje de un cortometraje | JQ

¿En qué consiste Mala Barraca?

Mala Barraca es un colectivo que abarca un gran número de actividades muy diversas pero nace principalmente por la inquietud de sus miembros por el cine, aunque cualquier tipo de expresión artística tiene cabida en la asociación.

¿Qué tipo de actividades realiza?

La principal es la realización de cortometrajes pero también organizamos proyecciones de películas a modo de videoforums, participamos en concursos de relato breve, arte o fotografía. Hemos realizado distintas acciones de calle, como la proyección de videoarte itinerante por distintos puntos de la ciudad o jugar a juegos clásicos de videoconsola en la fachada de un edificio. Pero el gran evento que hemos llevado acabo durante cinco ediciones es la Lan Party, una convivencia durante 72 horas ininterrumpidas de Internet, juegos en red, videoconsolas, talleres de robótica y concursos de Cosplay.

¿Qué tipo de proyectos o producciones ha realizado Mala Barraca?

En nuestro haber tenemos a nivel de cortometrajes colectivos más de una docena proyectos. Medio Cero 1, 2, 3 y duets, Norma 321, La molinera, Tirant per Tirant, Lost in Space o Calabazas, cortometraje con el que ganamos la pasada edición de la Mostra de Cinema Jove d’Elx, etc. A parte siempre intentamos echar una mano a proyectos concretos de otros realizadores de la ciudad ya sea con material técnico o humano.

¿Alguno ha visto la luz a gran escala?

El proyecto que más repercusión ha tenido ha sido la Lan Party, tanto a nivel mediático como de asistencia de público de cualquier rincón del territorio nacional. Se trata de un evento muy grande en el que la implicación de las instituciones era fundamental para el buen desarrollo.

¿Tienen acogida las actividades culturales de Mala Barraca entre la sociedad ilicitana?

Lan Party es la actividad en la que más ilicitanos han participado ya que ofrecíamos alrededor de unas 200 inscripciones y siempre nos hemos quedado con gente en lista de espera.

¿Qué nuevos proyectos tienen en mente o van a poner en marcha?

Son muchos los proyectos que nos gustaría desarrollar pero la falta de tiempo libre provoca que nos centremos tan solo en unos pocos. Quisiéramos retomar la Lan Party dándole un giro a la idea inicial y en cuanto al cine, seguir realizando propuestas colectivas donde todo el mundo con una inquietud cinematográfica pueda participar.

¿Cree que la falta de información acerca de las asociaciones ilicitanas por parte de la sociedad de Elche provoca que no tengan un mayor público o gente dispuesta a formar parte de vosotros?

Por supuesto, es básico para una asociación tener un respaldo informativo pero principalmente la realización de las actividades y su supuesta repercusión en la ciudad provoca que la gente te conozca a raíz de un proyecto concreto o actividad.

¿Cómo podríais llegar a más gente? ¿Es vuestra intención ampliar el número de socios?

Ahora mismo Mala Barraca se encuentra dispersa entre Noruega, Valencia, Elche y Murcia. Esto provoca que todo el proceso de creación sea mucho más lento y por tanto de la sensación de que estemos inactivos. Lo que nos gustaría es que gente joven coja el relevo de aquellos que fundamos la asociación y le “inyecten sangre nueva”.

¿Cómo afrontan estos nuevos proyectos con la acuciante crisis económica?

Hace menos de un año tuvimos que abandonar el local donde nos reuníamos por no poder afrontar el coste del alquiler. Ahora nuestras reuniones son en bares, cafeterías o a través de videoconferencias por Internet. Respecto a las actividades, en cuanto a los cortometrajes, no cambia, siempre los hemos realizado a coste cero, por lo que seguiremos aplicando la cabeza par ingeniárnoslas para sacar el mayor provecho a los recursos de los que disponemos. La Lan Party es la actividad que se ha visto más afectada por el coste tan elevado que supone montar este evento, el cual sin el respaldo público es inviable.

Mala Barraca es la única asociación ilicitana dedicada a la cultura del cine, ¿porqué cree que no hay más?

Mala Barraca surge de una anterior asociación de cine, la primera en la ciudad, Imágenes y Musas, que pasó a llamarse Asociación de Ideas cuando algunos de sus antiguos componentes montamos Mala Barraca, con la intención de ampliar la actividad a otras propuestas culturales y no solo centrarnos en el cine o la literatura. Creo que tampoco es necesario que haya más asociaciones de un mismo tema, lo ideal sería que todos formáramos parte de una misma y así tener un ente de representación de nuestras inquietudes, donde debatir y generar actividades. Con la unión podríamos tener más fuerza y así abarcar más y llegar a todos los ciudadanos.

¿Existe en Elche una fuerte cultura cinéfila?

Sí, si que existe y desde dos puntos, la del espectador, solo hay que ver la cantidad de público que acude al Festival de Cine de Elche y por otro lado la de realizadores ilicitanos. Aunque a nivel de calle solo oigamos hablar de tres o cuatro, la ciudad cuenta con más de una treintena de directores que ruedan cortometrajes, gente que creyó, que cree y creerá en el cine.

¿Reciben algún tipo de ayuda económica por parte del Ayuntamiento o Administración para financiar las actividades y proyectos que Mala Barra pone en marcha?

La Lan Party tuvo el apoyo de Cultura y Juventud en su momento y para los cortometrajes hemos solicitado como asociación las subvenciones que destinaba la concejalía de Juventud a la realización de cortometrajes.

Teniendo en cuenta que actualmente existen buenos actores de origen ilicitano y que hay un gran espacio como el Ciudad de la Luz cerca, ¿se debería fomentar la cultura de cine entre los jóvenes ilicitanos? ¿Cómo podría hacerse?

Es cierto que existen grandes actores ilicitanos pero la Ciudad de la Luz ha sido un desastre en cuanto a gestión. Una de las actividades que se desarrolla cada año en la ciudad es la Mostra de Cinema Jove d’Elx que promociona el cortometraje ilicitano dándole proyección sin tener que pasar una selección. Brinda la oportunidad de ver proyectado tu cortometraje en los cines Odeon y competir por alguno de los galardones en las distintas categorías.

¿Consideras que con la crisis económica se ha agudizado el ingenio a la hora de buscar financiación para los proyectos de cine o cortometrajes?

Todo cortometrajista debe tener ingenio para llevar a cabo su proyecto independientemente de si hay crisis o no. Estamos hablando de cortometrajes, no es necesario un presupuesto elevado para contar una buena historia, la gracia de este formato reside ahí, en la imaginación para trasladar tú guión a imágenes simplemente con los recursos que dispones a tu alcance. Un gran ejemplo es el cortometraje ‘El ataque de los robots de Nebulosa 5’, de Chema García que con muy poco ha conseguido lo inimaginable.

¿Es el crowfunding la única vía para la financiación de las pequeñas producciones?

No, es una vía más, existía hace unos años pero es ahora cuando más repercusión ha tenido y favorece que la gente participe con una donación en estos proyectos. Por ejemplo, la actriz y directora ilicitana, Cristina Alcázar acaba de conseguir la financiación para su nuevo cortometraje documental gracias a la plataforma Verkami basada en el crowfunding. Por suerte todavía existen ayudas como las que ofrece Canal+ a la realización de cortometrajes. Otra de las opciones es el trueque, por ejemplo, en mi último corto, el pub Subway, nos obsequio con bebidas para el rodaje a cambio de que presentemos allí el corto. Con la democratización del cine en la actualidad cualquiera puede tener acceso a una cámara de vídeo decente, la de un amigo, un familiar, o incluso la del Iphone, que ofrece una calidad más que suficiente para rodar un pequeño cortometraje. Se trata de echarle imaginación, integrar estos elementos en tú historia y observar de qué dispones para rodar.

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